Hojas, Vitaminas y Sonrisas

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La Salud Preventiva puede lograr mejores resultados con menos recursos que la Salud Correctiva, tal es el caso de la prevención del Labio Leporino mediante la ingesta adecuada de Acido fólico tal como se explica a continuación.

En nuestro país Operación Sonrisa organiza y apoya jornadas de cirugías reconstructivas de fisuras del labio y del paladar (labio leporino) en la niñez. Con admiración y respeto celebramos las intervenciones realizadas por expertos cirujanos y el apoyo solidario y coordinado con el  Ministerio de Salud, Minsa, de múltiples empresas. Es ejemplar este modelo altruista de las diferentes instancias y la abnegación de los equipos multidisciplinarios que voluntariamente ayudan a la recuperación física y emocional de la niñez sometida a terapias integrales.

Para tener muchísimas bellas sonrisas sin depender de cirugías, sin huellas emocionales a  consecuencia de haber nacido con un defecto en el rostro, habrá que complementar este esfuerzo curativo sociedad-Estado, integrando además el componente preventivo.

Universalmente se ha demostrado que niveles suficientes de ácido fólico (folatos) en el organismo de la mujer desde antes y durante el embarazo previenen 50% de todas las anomalías congénitas; asimismo previenen 70% de los defectos del tubo neural (mielo-meningocele).

Estudios en animales de experimentación muestran que la deficiencia materna de ácido fólico durante la gestación provoca hendiduras faciales en la cría. Un estudio en Holanda (Steegers-Theunissen, Am. J. Ep, 2003) encontró variaciones genéticas en la utilización del ácido fólico y que la/los nacidos con labio leporino procedían de madres cuyo organismo tenía una limitada utilización del ácido fólico.

Según el Dr. Bennun, presidente de la Asociación Piel Cirugía Plástica Infantil en Argentina, 80% de la niñez afectada en su país con labio leporino proviene de los sectores desfavorecidos, afectados con deficiencias nutricionales. Afirma que se puede prevenir administrando a la mujer altas dosis de folatos desde antes del embarazo y durante las primeras 4 u 8 semanas de gestación, período en que se forma la cara, posteriormente es ineficaz.

La función de los folatos es activar las enzimas celulares para fabricar el ADN y construir nuevas células. Son muy sensibles a la insuficiencia de folatos los tejidos del embrión humano, que atraviesan el período de mayor multiplicación y diferenciación de órganos y tejidos.

El nombre de folatos viene de foliaje  (follaje),  vitamina del complejo B que se encuentra en las hojas verdes de hortalizas como zanahoria, remolacha, rábano, en el aguacate, melón, brócoli, en la espinaca, frijolitos tiernos, diversas frutas y yema del huevo. Sus mejores fuentes son frutas crudas y hortalizas.

Llenamos nuestras reservas de folatos comiendo diariamente cinco porciones de frutas y hortalizas (hojas verdes). A nivel mundial se estima que no hay un consumo generalizado y suficiente de las mismas; que la mitad de los embarazos no son planificados, que la mujer se da cuenta de su embarazo después del primer o segundo mes, ya superado el período crítico para desarrollar mielo-meningocele y labio leporino.

Por ello también se recomienda agregar una dosis diaria de ácido fólico en tabletas (suplemento) a mujeres en edad fértil y sexualmente activas aún sin embarazo. Los países que han masificado la suplementación con folatos en este grupo vulnerable han disminuido radicalmente la frecuencia de nacimientos con labio leporino.

En  Nicaragua es apremiante lograr la superación de los tabúes que impiden hábitos alimenticios apropiados de niñas, adolescentes y mujeres que excluyen las frutas crudas, las hojas verdes, el huevo y otros alimentos ricos en ácido fólico. Mientras  se gasta en refrescos de agua de azúcar y colorantes, en los mercados de Managua se desperdician toneladas de hojas verdes que podrían procesarse y transformase en extracto foliar, rico en ácido fólico, hierro, calcio y carotenos. El hábito de comer fruta cruda todos los días debe comenzar desde los seis meses de edad y continuar durante toda la vida.

Integrando los actores sociales (sensibilizados y dispuestos a trabajar por nuestra niñez), a las acciones prioritarias de la  Política de Seguridad y Soberanía Alimentaria, orientadas a mejorar los patrones de alimentación y nutrición, puede disminuirse la frecuencia de nacimientos con labio leporino.

Entre cirujanos, empresas y voluntariado que históricamente han estado contribuyendo con las jornadas de la Operación Sonrisa se podría realizar un plan educativo dirigido a la mujer en edad fértil y sexualmente activa propiciándole hábitos inclusivos de alimentos ricos en folatos y motivando a este grupo vulnerable para que demande el suministro de tabletas de ácido fólico para tomarlas desde antes del embarazo, distribuidas constante y gratuitamente a nivel de: cooperativas, asociaciones de mujeres, zonas francas, iglesias, escuelas primarias (maestras), centros de educación media, técnica y superior y comunidades rurales. Así se podrá reducir en 40% los nacimientos con labio leporino.

* La autora es Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

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