Mitos y Tabúes Cabalgan Sobre la Desnutrición Crónica Infantil

A raíz de la destrucción de la cultura del amamantamiento surgieron múltiples dudas que han estado reforzando la cultura de la alimentación extrahumana.  Destrucción que  surgió en salas de maternidad de  los sistemas de salud y seguridad social, en donde las crías fueron separadas de sus madres desde el nacimiento y fueron alimentadas con biberones por el personal de salud.  Así es que,  las generaciones de mujeres que ahora son bisabuelas y abuelas perdieron la oportunidad de adiestrarse con los secretos de sus ancestras para alimentar con su pecho a los recién nacidos sin depender de otras fuentes.  Y como criaron con biberones o pachas, en una alimentación combinada con el  pecho, o totalmente extrahumana, tuvieron una lactancia materna fallida.  La experiencia les enseñó que no es posible criar exclusivamente al  pecho.  Pertenecen a la cultura del biberón y transmiten ideas erróneas, negativas sobre una lactancia pura y exclusiva.  De allí viene la lluvia de mitos que tiene empapadas hasta la médula a las actuales madres. Estos mitos son la fuente que nutre sus prácticas, con las que se ha construido un modelo de alimentación que obvia el recurso natural más valioso, la leche humana y subutiliza los recursos familiares en la búsqueda de alimentos industrializados. Modelo que altera el crecimiento esperado, el  desarrollo  psicológico,  neurológico y social en la primera infancia. Los mitos y tabúes son los jinetes que cabalgan sobre la desnutrición crónica infantil.  Algunos de estos mitos son:

Mito 1. Mientras baja la leche, hay que alimentar con otra bebida.  FALSO: esto impide la succión al seno, que es lo que provoca la bajada de la leche. Quien aprende a succionar mamaderas,  imposible que agarre el pecho.  No es necesario preguntárselo a los ganaderos, sin duda le pegan el ternero a la vaca lo antes posible y también para poder ordeñarla.

 Mito 2 . La leche materna no se produce  lo suficiente, o es muy aguada (chirrre),  se queda con hambre, insatisfecho. FALSO: hay que amamantar seguidito en los primeros meses para poder estimular la producción de la leche, sin la interferencia de las pachas.  La leche materna es de muy fácil y rápida digestión.  Las madres creen que sustentan más las leches enteras,  que son de difícil digestión porque son para el ternero, que tiene 4 estómagos. La mujer que amamanta exclusivamente produce más de lo que su cría necesita. Las propiedades nutricionales de la leche materna son únicas para la especie humana, las fórmulas industriales (vaca o soya) sólo  intentan imitarlas.

 Mito 3. El atol es un gran alimento para los bebés. FALSO: sólo hay que preguntar a los ganaderos la razón por la cual no alimentan a los terneros de sus vacas con atoles.  Dicen que se les moriría el ternero,  ¿y un  bebé no se muere?

Mito 4.  Antes de los seis meses es necesaria  la introducción de fresquitos, agüita, comiditas. FALSO: la leche materna es suficiente en todos los aspectos para criar al ser humano durante los primeros seis meses de vida.  La introducción de otras bebidas o comidas disminuye la producción de leche, induce al destete precoz. Favorece todo tipo de infecciones, alergias y  otros, por lo tanto, conduce a la desnutrición crónica infantil.

En relación a la alimentación a partir de los seis meses de edad,  proceso que no ha de sustituir al pecho, sino que lo complementa. Que ha de ser gradualmente progresiva hasta llegar a ser la misma alimentación que come la familia a los doce meses de edad y a un destete total alrededor de los dos a tres años de edad.  Hay causas ocultas muy antiguas sobre el origen de mitos y tabúes que están propiciando  prácticas inadecuadas en esta etapa  Lo que es visible y evidente es que las presiones publicitarias más recientes han dado mucho prestigio a las leches de pote (o de bolsa) y a las comiditas industrializadas infantiles.  Que el personal  de salud se ha involucrado como agente promotor de ellas.  Las madres más pobres intentan asegurar a sus bebés lo que ellas asumen que comen los hijos de las clases pudientes.    He aquí algunos mitos y tabúes:

Mito 1: La sopa de frijoles del primer hervor previene o cura la anemia. FALSO: la sopa del frijol no contiene hierro, ni proteínas, sólo un colorante, tanino, que interfiere con la absorción del hierro por el intestino. Todos los nutrientes están en el propio grano del frijol.

Mito 2. Las sopas de cualquier carne o las sustancias de las mismas son alimentos especiales para bebés. FALSO: el principal nutriente de las carnes, las proteínas,  no pasan a las sopas, porque al cocerlas no se disuelven en el agua. Esto impide que las y los tiernos empiecen a comer carnes de una consistencia tal que estimule la masticación, la dentición y una buena nutrición. La industria se ha aprovechado de este mito para  vender las sopas de sobre, que contienen pollo solamente en el empaque, en el interior sólo hay tallarines (almidón) y  saborizantes.  Con lo que gastan las madres semanalmente en productos empacados a base de harinas como galletas comerciales, harinas molidas (cereal de arroz, trigo y miel, cinco cereales, etc), sopas de sobre, leches industrializadas, podrían comprar una libra de carne molida sólo para alimentar a su infante mayor de seis meses y garantizarla durante una semana si la cocinan y la almacenan congelada.  Si fuera cierto el mito de la sopa, el papá se tomaría toda la sopa, sin tortilla, ni yuca, ni carne, quedaría satisfecho sólo con el líquido, el resto lo botarían, porque ya sólo sería el bagazo. Si las y los bebés no aprenden a masticar y a tragar las carnes (pollo o res) antes de los 8 a 9 meses de edad, cuando llegan al año  de edad y las madres les ofrecen los pedazos de carne entera, la chupan y la tiran al suelo, el perrito de la casa se alimenta mejor.

Tabú 1.  El frijol da diarrea, o la caspa del  frijol es dañina, por ello les dan sólo la sopa, o los cuelan  o les den  el gallo pinto sin frijol. FALSO el frijol, junto con la soya, es la mejor fuente vegetal de proteínas y de hierro.  Se ha de introducir en la alimentación diaria desde los seis meses de edad, sin colar, sólo machacados y ya enteros, a los doce meses o antes. Propicia hábitos saludables de alimentación para toda la  vida.

Tabú 2. El huevo da enfermedades como albúmina, colesterol y otras innombrables. FALSO: el huevo de gallina, después de la leche materna, es el alimento modelo que ha sido tomado como referencia para medir la calidad de las proteínas de los alimentos de todas las especies vegetales y animales. Es de fácil masticación y digestión. Con lo que una madre gasta semanalmente  en  sopas de sobre y purés de frutas envasados para su bebe, tiene suficientes reales  para dejar de engañarle el hambre con harinas y garantizar un huevo diario para toda la semana, especialmente si no le dio carne.  Los alimentos de origen animal  complementarios a la leche materna son fundamentales para prevenir la desnutrición crónica infantil durante el proceso del destete, que va de los seis meses a los un mil días de edad.

Petronila Terán MD, MSc. Managua, 3 de enero 2012

Anuncios