No a las grasas Trans

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La industria ha logrado transformar grasas vegetales líquidas como el aceite de soya, ajonjolí, girasol, en grasas sólidas mediante la hidrogenación.

Cambiando la estructura y propiedades químicas se obtienen la margarina y la manteca vegetal, que son aceites parcialmente hidrogenados, o grasas trans. Este pequeño cambio bioquímico tiene efectos potencialmente devastadores para la salud. Dentro del organismo se comportan como grasas saturadas y peor.

No a las grasas trans 3En 1990 un artículo científico reportó que mientras las grasas saturadas de coco, de palma y de mantequilla no disminuyen el colesterol bueno, las trans sí reducen el colesterol bueno.

Estudios científicos han comprobado los efectos adversos de las grasas trans en la salud humana como el aumento de las enfermedades cardiovasculares, de los infartos cardíacos y de la diabetes tipo II.

Asimismo, elevan los indicadores biológicos de inflamación, interfieren con el metabolismo de los ácidos grasos esenciales, alteran la protección contra los coágulos sanguíneos y provocan resistencia a la insulina. En reciente publicación por The New England Journal of Medicine muestra estudio realizado con 140,000 individuos, encontrando que un consumo del 2% de calorías en forma de grasas trans provocó un aumento del 23% de las cardiopatías.

También las grasas trans afectan las membranas de las células cerebrales, porque alteran su capacidad de comunicación al sustituir la mielina. En varias enfermedades como Alzeimer, Parkinson y esclerosis múltiple se ha encontrado pérdida de la mielina en las membranas de estas células.

Siendo más resistentes a la oxidación que los aceites, las grasas trans y grasas saturadas como el de coco y palma, son comúnmente adicionados a los alimentos empacados y a los Productos Ultra-Procesados. La Asamblea Mundial de la Salud (2004) recomendó la eliminación de las grasas trans añadidas a los alimentos. Debido a la abundante evidencia científica vinculando las grasas trans a las enfermedades cardiovasculares, desde 2006 la Food and Drug Administration (FDA) exige a las empresas alimentarias que especifiquen la cantidad de grasas trans en la etiqueta nutricional de cada envase.

No a las grasas trans 4Entonces, muchas empresas han cambiado las grasas empleadas para escribir en el etiquetado ¨grasas trans 0 gramos¨. Usualmente en el “Valor Nutricional” las etiquetas de productos empacados pueden decir: grasas trans 0 gramos y en la misma etiqueta en la columna “Ingredientes”, decir que contiene aceite parcialmente hidrogenado, o aceite vegetal modificado, indudablemente son grasas trans. Una manera muy sutil de mentir a los consumidores.

Según científicos brasileños, ¨entre gaseosas y otras bebidas endulzadas (con Jarabe de Maíz de Alta Fructosa) y la comida rápida, comida chatarra preparada con grasas saturadas, grasas trans y sal, se está haciendo un vasto experimento global sin prestar atención a su naturaleza o consecuencias, ya que la transformación del sistema alimentario global es lo que estaría impulsando la actual pandemia de la obesidad y el rápido aumento de las enfermedades relacionadas”.

“La mayoría de los productos ultra-procesados (gaseosas, comida chatarra) son extremadamente rentables porque son producidos por empresas transnacionales y otras grandes corporaciones”.

Las apreciables ganancias obtenidas son parcialmente investidas en propaganda y marketing con el objetivo de tornar estos productos más atractivos y hasta glamorosos, especialmente para los consumidores vulnerables, como los niños y los jóvenes (Monteiro, Cannon, 2010).

“En todo el continente las corporaciones invierten 25 mil millones de dólares anuales en publicidad, mientras los sistemas de salud apenas cuentan con 300 millones para atender, entre otras, a las enfermedades secundarias a la dieta inducida por la industria alimentaria” (Minsa, Perú-2012).

Con el objetivo de reducir el impacto de la promoción dirigida a la niñez de alimentos ricos en grasas saturadas, grasas trans, azúcares libres o sal, las 12 Recomendaciones hechas a los Estados Miembros por la 63ª Asamblea Mundial de la Salud (2010) sobre “Promoción de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas Dirigidas a Niños”, es como pedirle a los pasajeros del tren bala que detengan el viaje con silbidos, palmoteos y gritos. Se necesita un tribunal planetario que juzgue a estas empresas y falle en favor de la salud de la población mundial.

Mientras tanto, Nicaragua debe extender y profundizar el Programa de Huertos Escolares, masificar la educación nutricional promoviendo el consumo saludable de alimentos frescos, nutritivos, locales y el ejercicio físico rutinario, especialmente entre la niñez y juventud.

* La autora es Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

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