Barriga y Colesterol

Una barriga prominente puede anunciar un embarazo avanzado o una dudosa buena salud.  Si no hay embarazo y es gordura, esa gran barriga en una persona presagia el riesgo de contraer enfermedades crónicas.

Verdad tan contundente que el gobierno del Japón (2008)  promulgó una ley que obliga a las empresas a controlar el perímetro de la cintura de sus empleados, con multas a las que no intervienen para que sus trabajadores reduzcan la cintura.

Barriga y ColesterolAsí como la calentura indica una probable infección y, en suprimiendo la fiebre no se cura la causa, sino que ha de  tratarse con medicinas específicas, también la gordura abdominal y el colesterol elevado en sangre reflejan alteraciones internas que no desaparecen con una liposucción o tomando pastillas para bajar el colesterol.  Es imperativo modificar los estilos de vida y la calidad de la alimentación.

Uno de tantos estudios evaluó la frecuencia de la obesidad abdominal de unas 170.000 personas, seleccionadas de una muestra de más de 6.300 médicos de 63 países diferentes y encontró que la adiposidad intraabdominal, medida por el perímetro de cintura, está altamente relacionada con el aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo II en todo el mundo, independiente del peso, edad, sexo y origen geográfico de los sujetos.

La Asociación Latinoamericana de Diabetes (2010) definió para la población latinoamericana como límites máximos el perímetro de la cintura de 94 centímetros para el varón y de 88 centímetros para la mujer.

El perímetro de la cintura indica la grasa acumulada alrededor de los órganos internos.  Esta grasa visceral altera el colesterol: sube el malo y baja el bueno, eleva los triglicéridos, sube la presión arterial, se espesa la sangre y los vasos sanguíneos se inflaman.

Y es que  el tejido adiposo no solamente almacena grasa, también asume funciones hormonales. El metabolismo de la glucosa se altera ya que las células grasas segregan la hormona adinopectina que aumenta la eficacia de la insulina. Cuando se da acumulación de grasa visceral, disminuye la producción de esta hormona y facilita la diabetes II entre las personas obesas.  El perímetro elevado de la cintura aumenta en tres veces el riesgo de contraer diabetes. Bajando de peso y reduciendo el perímetro abdominal disminuye este riesgo.

Síndrome metabólico es la suma de hipertensión, con obesidad abdominal, elevados niveles de glucosa y de triglicéridos, junto a niveles bajos del colesterol ¨bueno¨. Ello representa riesgo elevado de enfermedad cardiovascular.  Para subir el colesterol bueno no se dispone de medicamentos, es imprescindible transformar el estilo de vida y abandonar una alimentación insana.

Estilos de vida saludables: ejercicio físico regular, evitar el fumado y el consumo nocivo de alcohol.

El organismo transforma el exceso de energía en grasas.  Esta energía proviene del arroz, maíz, frijoles, tubérculos, frutas, bebidas y comidas endulzadas.  De los alimentos proteicos y también de alimentos que contienen grasas. Las grasas saturadas vienen de los lácteos sin descremar, de las carnes rojas y del coco. Las monoinsaturadas del aceite de oliva, aguacate, semillas de marañón y de ayote. Las grasas poliinsaturadas de todos los demás aceites vegetales y contienen los ácidos grasos esenciales omega-6 y omega-3. Las sintetizadas grasas tras en todos los chips, galletas, pastelería, comida chatarra.

Antes se recomendaba una alimentación sólo moderada en grasas saturadas y grasas trans. Ahora también en el aumento de alimentos con grasas monoinsaturadas, inclusión del omega-3, supresión de las grasas trans y menor proporción de grasas poliinsaturadas. Porque un exceso de aceites poliinsaturados aporta demasiado omega-6 en relación al omega-3.

Una alimentación saludable ha de mantener cierta proporción entre el omega-6 y omega-3. Los omega-6 tienen efecto inflamatorio y de alteración de los vasos sanguíneos, en cambio los omega-3 disminuyen la actividad inflamatoria, protegen a las plaquetas, evitan la aterosclerosis, reducen los triglicéridos en sangre y el riesgo de arritmia cardíaca.  Por ello se necesita ese equilibrio entre ambos. (Chaudrary, 2004). La mejor fuente de omega-3 es la semilla de chía y la dosis recomendada es de 25 gramos diarios.

Una alimentación saludable ha de ser excluyente de gaseosas, jugos empacados, dulcería, galletas (endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa), pobre en refrescos endulzados. Excluyente de chips, pastelería (grasas trans), de productos conteniendo glutamato monosódico, aspartame, sucralosa. Muy rica y cotidiana en hortalizas y frutas crudas (fuentes de vitaminas y antioxidantes). Cotidiana en aguacate, semilla de marañón, nueces (grasas monoinsaturadas y el antioxidante vitamina E) y especialmente en la semilla de chía (omega-3).

* La autora es Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

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