¿Sopa de frijoles para la anemia?

sopa de frijolesUna taza de frijoles rojos cocidos contiene más hierro que tres onzas de carne de res magra. Sin embargo, la calidad del hierro es diferente en cada uno de ellos. Y es que la molécula del hierro se presenta en dos formas: hierro no hem y hierro hem. El contenido en el huevo y la leche de vaca (o de cabra) y en los alimentos vegetales es hierro no hem, tiene dificultades para absorberse en el intestino. A esto se suma que algunos componentes de los vegetales interfieren con la absorción del hierro no hem. En cambio, el hierro de todo tipo de carnes, que es hierro hem, es muy bien absorbido, sin interferencias.

El hierro de la leche materna está unido a una proteína tan especial que se absorbe diez veces mejor que el adicionado a las leches enlatadas (fórmulas o leche entera). La anemia del primer año de vida se previene cortando el cordón umbilical hasta que cesa de latir durante el nacimiento y luego lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.

El mito de que la sopa de frijoles previene o cura la anemia es desacertado. Los frijoles que comemos en Nicaragua son una variedad de leguminosas que comprende a los garbanzos, lentejas, habas,…frijol soya y frijoles de diversos colores: negro, rojo, bayo, blanco…La intensidad del color depende de colorantes denominados taninos. Los taninos se disuelven en el agua de cocción y le dan color a la sopa, el hierro y las proteínas se quedan en el grano, sin pasar a la sopa. Entre más oscuros son los frijoles, contienen más cantidad de taninos, ninguna relación existe con el hierro contenido. La sopa es rica en color y sabor por los taninos, es carente de proteínas y carente de hierro. Los taninos además interfieren en el intestino con la absorción del hierro procedente del grano del frijol. Entre más oscuros son los frijoles de la sopa, menos hierro absorbe el intestino.

La buena noticia es que la vitamina C contenida en frutas crudas y hortalizas facilita la absorción del hierro por el intestino y bloquean la acción de los taninos y de la cafeína contenida en bebidas de cola negra (con y sin gas) y en el café negro. Por ello es importante que a la hora de comer frijoles o gallo pinto, la comida se acompañe de ensaladas y/o frutas frescas ricas en vitamina C y se evite el beber café. Con esta pequeña medida aprovechamos el hierro de los frijoles y ayudamos a prevenir la anemia de mujeres en edad fértil y de la niñez menor de cinco años.

Asimismo el mito relacionado con las sopas y sustancias de cualquier tipo de carnes, considerándolas como un gran alimento para la niñez, está propiciando anemia y desnutrición crónica infantil. Las proteínas de las carnes están en el músculo, en las hebras, en las moléculas de la carne, que son insolubles en agua cuando se cocinan. Ni el hierro, ni la proteína están en la sopa o la mal llamada sustancia. Las proteínas de los alimentos son las que les dan estructura a todos nuestros tejidos, son fundamentales para el crecimiento infantil.

Si queremos ayudar a prevenir la desnutrición crónica infantil, debemos desvirtuar esos mitos y adiestrar a nuestros bebés entre los seis y ocho meses de edad a tragar las carnes de pollo, pescado o res, en vez de enseñarles a beber sopas y sustancias. Tampoco en la sopa de los frijoles hay proteínas, necesitan masticarlos y tragarlos. No esperemos que cumplan el año de edad para que coman carne y frijoles. Es como si esperamos que cumpla los doce años un niño para meterlo a la escuela. Con más razón han de evitarse las sopas de sobre que contienen pollo solamente en el empaque, son de tallarines con el tóxico glutamato monosódico.

Con estas pequeñas medidas podemos contribuir a bajar los índices de anemia entre los grupos vulnerables que son las mujeres en edad fértil y la niñez menor de cinco años. Y también la desnutrición crónica infantil en los primeros mil días de la vida.

* Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria

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