La Prodigiosa Leche Materna

la Prodigiosa Leche Materna

Un millón de leucocitos por cada mililitro de calostro y un fuerte concentrado de distintas inmunoglobulinas,  es más que un ejército defensor listo para el ataque.  Factores de crecimiento nervioso y de otros tejidos, son más que un equipo ingeniero especializado apoyando la delicada construcción, organización, maduración de células nuevas. Diecisiete hormonas y  veinte tipos de enzimas, todo un sistema bioquímico y biológico transformando unas sustancias en otras mientras los órganos y sistemas digestivos, hormonales, inmunológicos  del ser humano alcanzan la madurez para hacerlo eficientemente y de forma autónoma.  La oxitocina y las endorfinas, hormonas  liberadas durante el parto y lactancia pasan a leche materna propiciando sentimientos de la madre y de la cría de felicidad, comportamientos de apego, protección, dependencia mutua y fortalecimiento del sistema inmunológico del bebé.…! Es la prodigiosa leche materna!  Un tejido vivo, irreemplazable, procesado después de una larguísima cadena evolutiva.

La producción de leche por los mamíferos ha sido transmitida  de una generación a otra durante millones de años con su consiguiente evolución y perfeccionamiento adaptados a las distintas especies.  Desde los mamíferos primitivos del Jurásico de la era Mesozoica que inició hace 200 millones de años, pasando por las tatarabuelas de todos los mamíferos placentarios de hace 160 millones de años, por los primates hace 30 millones de años, por los homínidos  de hace 3.75 millones de años, por el homo antiguo de hace 2 millones de años, hasta la única población de homo sapiens que se originó hace 200 mil años.  Así como  evolucionaron las distintas especies mamíferas, evolucionó la leche materna hasta llegar a la del ser humano.

Cada especie mamífera dispone de una leche perfectamente adaptada a las necesidades del crecimiento, desarrollo y  al entorno físico del lactante. La leche de foca antártica contiene 50% de grasa para que la cría pueda cuadruplicar su peso a los 45 días del destete y sobreviva temperaturas polares.   La leche de roedores contiene ocho veces más proteínas que  la humana porque las ratas duplican su peso a los cinco días, mientras que los humanos lo hacen a los 150 días. El contenido de calcio en la leche de vaca  es cuatro veces el de la leche humana y  el triple de proteínas porque los terneros crecen con más rapidez, duplican su peso al mes y medio,  tienen un esqueleto de mayor tamaño que los niños y por lo tanto necesitan más calcio.

La leche entera de vaca contiene 82% de sus proteínas en forma de caseína y el resto son las proteínas del suero.  Las leches modificadas de vaca, llamadas maternizadas, contienen más proteínas del suero porque son elaboradas del suero sobrante después de hacer el  queso con la caseína.  Ambas empacadas en atractivos envases que anuncian maravillosos contenidos, siendo siempre de vaca.  La entera solamente sin el agua  y  la otra, hecha del suero, con aceites vegetales en vez de mantequilla,  vitaminas y minerales adicionados imitando a los de  la leche humana.  La publicidad dirigida a las madres de menos recursos invita a usar leches enteras según las distintas etapas del crecimiento infantil: etapa uno, dos… solamente porque le agregaron fibra y hierro.

La leche humana contiene predominantemente proteínas del suero.  En lo único que se parecen las leches modificadas a la humana es que la digestión proteica es más fácil porque las proteínas del suero son más pequeñas que la caseína de la leche entera.  La diferencia significativa es que ellas no contienen los factores vivos, insustituibles, que contiene la leche humana, ni los cambios que experimenta a través del día según las necesidades.

Tampoco podrá lograrse con los avances científicos porque al someter estas leches a los procesos industriales, se destruye la capacidad funcional de todos los factores biológicos. Ejemplo: para digerir eficientemente  el aceite omega-3 se necesitan las lipasas, enzimas escasas producidas por el páncreas inmaduro del lactante, entonces las lipasas de la  leche materna asumen este rol.  Las enzimas son aniquiladas por temperaturas de la desinfección y empacado.

Otra diferencia crucial es que las proteínas de las leches modificadas (del suero de la leche de vaca) son beta-lactoglobulinas y las de la leche materna son alfa-lactoalbúminas.  Las primeras por sí solas son capaces de inducir alergias, las segundas no causan alergia.  O sea, que las proteínas de las leches mal llamadas maternizadas son un gran concentrado de agentes alergénicos, productores de alergias.  Posiblemente es la causa del aumento de las alergias a nivel mundial.

*La autora es Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria

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