Los demonios de El Cortezal

Petronila Terán 18/05/2017

Fotografías y entrevistas publicadas en los medios nacionales del pastor Rocha, de sus padres, sobrinos e hijos muestran el drama que se vive en la comunidad El Cortezal, del municipio de Rosita, RACCN.

En base a tales fotografías podemos sospechar que hay al menos unos tres demonios sueltos asentados en esa zona.

El primer demonio, el de la inseguridad alimentaria y nutricional —para no decir el demonio del hambre—. Adultos lucen con secuelas de la desnutrición crónica sufrida en la infancia: baja talla, lenguaje muy pobre, niñez luce afectada en su salud y bienestar. Es muy dudoso que con los medios de vida que poseen puedan llenar los requerimientos mínimos de energía y proteínas con su alimentación cotidiana. Su vestuario y viviendas nos han mostrado al desnudo las condiciones deplorables de hacinamiento e insalubridad, asimismo sugerentes de inacceso al agua segura y al saneamiento básico.

El segundo demonio podría ser el de la ignorancia. Parece que su nivel de escolaridad solo les está dando la posibilidad de leer los mensajes de sectas religiosas.

El tercer demonio, el del fanatismo pseudorreligioso. Al parecer lo único que puede aglutinarlos socialmente. El reciente retiro forzado de un niño del hospital de Rosita por su padre y un grupo de evangélicos para sacarle los demonios (LA PRENSA, Managua, 15/5/17) nos está mostrando que posiblemente las creencias sobre las posesiones diabólicas y sobre sus propias capacidades como exorcistas calificados estén diseminadas a otras comunidades más allá de El Cortezal. Ellos están prestos a responder ante las manifestación de cualquier enfermedad mental como en el caso de Vilma Trujillo o física como la anemia severa con plaquetas bajas de este niño —o tal vez una leucemia—.

Ya que en la historia de la humanidad se legalizaron instituciones como la Santa Inquisición creada en Europa para exterminar a los herejes y castigar a  “las brujas poseídas por el diablo”, es posible que en la actualidad surjan agrupaciones con tendencias  inquisitorias para sacar demonios mediante torturas y la muerte a través del fuego. Con creencias tan irracionales como la posibilidad de matar un demonio que se supone es un ser inmortal resistente al fuego, ya que el fuego del infierno es su hábitat natural. O sea, que en nuestro país tenemos grupos viviendo en condiciones propias de la edad media o más atrás aun en el tiempo, en el sentido religioso, moral, espiritual. Grupos fanáticos que se someten a periodos de ayuno y desvelo continuos y prolongados, una combinación letal de factores capaces de provocar alucinaciones, que ellos interpretan como “revelaciones divinas” que les ordenan sacar a los demonios quemando vivos a los enfermos.

En la zona de Rosita, sus comarcas y comunidades dispersas se necesitan varios tipos de exorcistas que hemos de tener disponibles en Nicaragua y muy calificados, como los son técnicos y profesionales de la educación, de la salud, de la nutrición, de la agronomía, de la antropología social, de la sociología rural, de la economía, de la psicología, de la teología… Estos exorcistas, trabajadores en diversas instituciones del Estado, docentes de universidades y científicos independientes, podrían formar una gran Comisión Interventora Nacional capaz de elaborar un diagnóstico rápido de la situación alimentario-nutricional, social, económica, productiva, emocional, espiritual, de los comunitarios de la zona y con ese diagnóstico iniciar de manera urgente el proceso de exorcismo de por lo menos estos tres demonios.  Si no lo hacemos los nicaragüenses, lo harán exorcistas extranjeros. Ojalá que el martirio de Vilma Trujillo, quien no resucitó a como lo había predicho el pastor Rocha, sirva para actuar de manera compasiva y con amor al prójimo en la comunidad de El Cortezal y sectores aledaños.

La autora es médico Pediatra, Master en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

Sopas Maggi vs. Comida de Verdad

Desengañemos a las madres sobre el mito de la sopa Maggi

¨…Hay que reconocer que los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder…(107)¨..¨…Dado que el mercado tiende a crear un mecanismo compulsivo para colocar sus productos, las personas terminan sumergidas en la vorágine de las compras y gastos innecesarios… (203)¨. Papa Francisco, Carta Encíclica ¨Laudato Si¨, Aciprensa, 18 junio 2015.

Desde hace unas tres décadas las madres nicaragüenses han estado sustituyendo las comiditas caseras nutritivas por las sopas Maggi (que llevan el tóxico Glutamato Monosódico) durante el proceso del destete de sus bebés. Consideran que es un producto muy barato, con propiedades altamente nutritivas (al igual que las sopas caseras), fácil de preparar y “a ellos les encanta’. Si analizamos sus propiedades comparando los precios al menudeo, con el dinero que las madres pueden comprar dos huevos, solamente les ajusta para comprar un sobre de sopa Maggi. Dejando de gastar semanalmente en tres sobres de sopa deshidratada ellas pueden comprar seis huevos para alimentar a un bebé de un año, durante seis días a la semana y así podrían prevenir la desnutrición crónica infantil.

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¿INTOLERANCIA O ALERGIA LA LECHE?

Muchas madres confunden ambos padecimientos de sus bebés, intolerancia a la lactosa y alergia a la leche.

Existen dos tipos de intolerancia a la lactosa: permanente (primaria) y transitoria (secundaria). La permanente aparece después de los cinco años de edad y es frecuente en poblaciones donde no existe ganado vacuno desde hace siglos. Es hereditaria. Estas familias o comunidades no acostumbran tomar leche de vaca, pero pueden consumir quesos o yogurt, porque al fermentar la leche de vaca el azúcar lactosa se transforma en ácido láctico, que es muy bien absorbido en el intestino.

32. Articulo Lactosa

¿Cómo funciona nuestro intestino delgado sano y enfermo? Millones de células especializadas en absorber el agua y los nutrientes tapizan la pared interior del intestino. Ellas viven unos tres días y son renovadas constantemente por células nuevas que maduran y asumen sus funciones en cinco días. La diarrea infantil ocurre cuando los virus infectan unos segmentos del intestino, estos disminuyen su absorción y las obradas aumentan. Durante la enfermedad los segmentos sanos continúan absorbiendo. Por ello se pueden reponer los líquidos y sales perdidos con las obradas tomando suero oral y también los nutrientes con una alimentación apropiada. Aunque el apetito disminuye no se deben suprimir los alimentos ni el pecho, sino aumentar la frecuencia. Así se previene la desnutrición.

La diarrea infantil desaparece espontáneamente en unos cinco a siete días porque las células enfermas se reponen con células sanas en ese lapso. No se necesitan antibióticos. Si se suspenden los alimentos y la leche, la diarrea se puede prolongar porque se altera la dinámica de la reposición y maduración de las células intestinales y se favorece la intolerancia a la lactosa. Si después de siete días continúa o aumenta la diarrea, probablemente es por intolerancia al azúcar lactosa de la leche.

Las leches de mujer y de vaca (fórmulas para bebés o leches enteras) contienen lactosa. Nuestro intestino dispone de lactasa, enzima que transforma este azúcar en dos moléculas más pequeñas que el intestino absorbe perfectamente, una de glucosa y otra de galactosa.

32. Alergia o intolerancia?2

Si no hay suficiente lactasa, la molécula de lactosa no es absorbida, queda entera y atrae agua de la circulación sanguínea hacia la cavidad intestinal, las bacterias la fermentan produciendo muchos gases, ocurren obradas líquidas, abundantes, ácidas. Esta intolerancia a la lactosa desaparece en unos cinco a siete días porque las células intestinales dañadas son sustituidas rápidamente por células nuevas que maduran y producen suficiente enzima lactasa. Los bebés necesitan tomar leches libres de lactosa por unos pocos días, no durante varias semanas ni durante meses, a como lo están indicando médicos presionados por la industria. Si pasan varias semanas o meses tomando leche de soya, pueden volverse alérgicos a ella y la intolerancia a la lactosa también se prolonga por falta de un estímulo para fabricar la enzima lactasa.

32. Alergia o Intolerancia?¿Cuándo ocurre? La intolerancia transitoria a la lactosa ocurre después de una diarrea infecciosa en bebés que no maman exclusivamente el pecho en su primer semestre. Toman pecho y biberones de leche, o sólo biberones, entonces tragan los virus causantes de la diarrea infantil. O durante su primer año bebiendo leches contaminadas por manos de personas adultas, portadoras sanas del virus y que no sufren de diarrea porque tienen suficientes defensas contra ellos. Esta complicación es pasajera y se supera suprimiendo las leches industrializadas de vaca. Pero han de continuar mamando el pecho ya que la leche materna estimula al intestino obligándolo a producir lactasa y a recuperar su función de absorber la lactosa. Si han sido destetados pueden necesitar una fórmula libre de lactosa como la leche de soya casera o, según su edad, sustituir los nutrientes de la leche con alimentos sólidos nutritivos, balanceados y agua suficiente en ese corto período de cinco días.

Nicaragua cultiva soya orgánica (no transgénica) y varias ONG han adiestrado a la población a extraer la leche de soya de forma artesanal, muy económica.

La alergia a la leche de vaca o de soya ocurre cuando nuestro organismo fabrica defensas contra las proteínas de esas leches, o sea anticuerpos. Los anticuerpos se fabrican en intestinos inmunológicamente muy inmaduros, de bebés que reciben proteínas extrañas a las de la leche materna. Sus manifestaciones son distintas a las de la intolerancia al azúcar lactosa. Los síntomas pueden ser en la piel (dermatitis atópica), respiratorios (rinorrea, amigadalitis, asma), gastrointestinales (vómitos, dolor abdominal).

32. Dermatitis 2               32. Dermatitis 1

Fotos de niños con dermatitis por alergia a la leche

Si un bebé tiene alergia a la proteína de la leche de vaca y recibe leche de soya, puede desarrollar también alergia a esta proteína. Las leches modificadas, o fórmulas infantiles, aunque la etiqueta y el visitador médico afirmen que son hipo-alergénicas, son fabricadas con las proteínas del suero de la leche de vaca, las beta-lacto-globulinas, que funcionan como un gran alergeno, o sea, que inducen las alergias. En su página web la Nestlé reconoce que las alergias alimentarias han aumentado a nivel mundial y que las leches hipoalergénicas, son menos alergénicas que las fórmulas infantiles comunes, o sea que siguen siendo causa de alergia.

Las alergias a la leche de vaca y/o soya y la intolerancia a la lactosa se previenen dando de mamar exclusivamente durante los primeros seis meses y prolongadamente hasta los dos años de edad.

Aprendamos a prevenirlas con estas sencillas medidas.

Fuente: Brújula Familiar del Alimento, 2da edición

Petronila Terán, Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria

GUÍA DE ALIMENTACIÓN DURANTE EL DESTETE

30. Obstaculos a la lactancia exitosa

En los Vínculos que se presentan a continuación puedes leer y descargar información muy completa y útil para una correcta alimentación de los bebés durante el destete, es decir después del período de 6 meses de lactancia exclusiva. Estos documentos fueron redactados hace algunos años pero siguen teniendo total vigencia en la actualidad.

30 mitos a vaciar

Tal como se explica a continuación, lo primero es aclarar falsas creencias, tabú es y mitos que existen en torno a la alimentación infantil y después adquirir los conocimientos necesarios para brindarles una alimentación adecuada.

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GUÍA DE ALIMENTACIÓN DURANTE EL DESTETE

Para una adecuada nutrición de los pequeños es importante también conocer las características, ventajas y desventajas de los distintos tipos de leches: leche materna, leche entera y leches modificadas, esta información la puedes consultar en el siguiente artículo.

COMPARANDO TIPOS DE LECHES PARA LOS BEBÉS

*La autora es Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.

Puerperio y Tabúes Alimentarios

Con la  colonización española se abandonó totalmente el cultivo de alimentos muy esenciales de la cultura  indígena, como el amaranto, y se redujeron a su mínima expresión otros como la chía, el pejibaye, el ojoche. Exceptuando Nicaragua, en la región mesoamericana aún se conserva el hábito de comer hojas verdes, algunas flores y raíces. En relación con la diversidad de vegetales, posiblemente la alimentación del nicaragüense es la más empobrecida y monótona de Mesoamérica. Esto se agrava cuando los grupos biológicamente más vulnerables son sometidos a dietas por efecto de tabúes, como sucede con la mujer durante el puerperio.

Sahumerios, masajes, baños de hierbas, infusiones, tacos de algodón en los oídos, cabezas envueltas, todos los rituales inocuos aplicados después del parto, han ido desapareciendo de las comunidades urbanas, y continúan en las rurales. Simbolizan cuido y protección de la mujer que arribó a la maternidad. Un estado físico, emocional y social nuevo, diferenciado, muy apreciado y protegido.

En cambio, la “dieta alimentaria” de influencia española es un lastre y pervive tanto entre mujeres rurales como urbanas. Es una alimentación basada expresamente en tabúes. Los alimentos más nutritivos y disponibles localmente han sido satanizados. Todos ellos se consideran causantes de trastornos en la madre como dolor de vientre, mal olor de la sangre, “flor blanca” y enfermedades a la cría amamantada, como “trancazón” de nariz, diarrea, “pujo”, “gusanillo”, gases. Es así que son eliminados de la alimentación materna durante cuarenta días los frijoles, el huevo, leche, cuajada, carnes de cerdo, pescado y otras carnes.

Se eliminan todas las frutas crudas: cítricos, mango, piña, papaya, aguacate y todas las de temporada y accesibles como el tamarindo y la guayaba. También están prohibidos algunos tubérculos como la yuca, hortalizas como el repollo, alimentos fritos como el maduro y hasta el pinolillo. No necesitan ser prohibidos los vegetales verdes y amarillos porque no se consumen rutinariamente.

En este período de alta vulnerabilidad nutricional, los escasos alimentos son suprimidos y la madre lactante es sometida a una dieta de tortilla con queso –o sal,  en su defecto- y “tibio” –pinol blanco hervido y caliente-. Los efectos de esta alimentación restrictiva son  riesgosos ya que la matriz necesita restaurar toda su cobertura interior produciendo tejidos nuevos y en caso de cesárea, también restaurar las células musculares del abdomen y matriz; de la piel, vasos y otros tejidos que necesitan su reposición con células nuevas.

Estos tejidos se renuevan ingiriendo suficiente energía alimentaria y rica en proteínas como los frijoles, el huevo, leche, cuajada y las carnes. Las necesidades de vitamina C están aumentadas, se llenan con una ingesta diaria y abundante de frutas crudas que contienen vitamina C, formadora del colágeno, cemento que une a las células. Se mantienen tejidos saludables con los vegetales amarillos y hojas verdes, ricas en carotenos cuya función es la conservación de los epitelios y de las membranas celulares.

Entonces, la madre puérpera y lactante es sometida a una situación de estrés alimentario, además del estrés inherente por alimentar, cuidar y proteger a un nuevo ser.  Los resultados no son favorables para su organismo. Esta alimentación limita su energía, la fortaleza que necesita para cuidar de ella misma y de su hijo. La torna susceptible a complicarse y agravarse con la mínima infección por disminución de sus defensas. Aunque la calidad de su leche es buena, el estrés puede afectar el volumen de la producción láctea.

Esto obstaculiza el éxito de una lactancia exclusiva recomendada durante los primeros seis meses y es un factor más sumado a la cultura del biberón practicada en nuestros hogares, que propicia la desnutrición crónica infantil.
Nicaragua ya dispone de una Política de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional desde el Sector Público. Está pendiente empezar a ejecutar, entre las Acciones Prioritarias, “programas y proyectos educativos orientados a mejorar las prácticas y patrones de alimentación, nutrición… y a promover hábitos saludables y revalorar el consumo de alimentos locales/nacionales con alto valor nutricional (2009)”.

Es  imperativo y urgente desarrollar una estrategia nacional para incidir en un cambio de comportamiento de patrones alimentarios considerando los mitos y tabúes nocivos en la alimentación de la niñez en su primera infancia y de la madre lactante. Cualquier plan de acción para reducir la desnutrición crónica infantil debe considerar la educación nutricional pertinente, masiva y específica de las familias durante el puerperio. Es dramático e injusto que se continúe ignorando que la madre lactante es la peor alimentada en la familia durante los primeros cuarenta días después del parto.

* La autora es Master en Nutrición y Seguridad Alimentaria

Mitos y Tabúes Cabalgan Sobre la Desnutrición Crónica Infantil

A raíz de la destrucción de la cultura del amamantamiento surgieron múltiples dudas que han estado reforzando la cultura de la alimentación extrahumana.  Destrucción que  surgió en salas de maternidad de  los sistemas de salud y seguridad social, en donde las crías fueron separadas de sus madres desde el nacimiento y fueron alimentadas con biberones por el personal de salud.  Así es que,  las generaciones de mujeres que ahora son bisabuelas y abuelas perdieron la oportunidad de adiestrarse con los secretos de sus ancestras para alimentar con su pecho a los recién nacidos sin depender de otras fuentes.  Y como criaron con biberones o pachas, en una alimentación combinada con el  pecho, o totalmente extrahumana, tuvieron una lactancia materna fallida.  La experiencia les enseñó que no es posible criar exclusivamente al  pecho.  Pertenecen a la cultura del biberón y transmiten ideas erróneas, negativas sobre una lactancia pura y exclusiva.  De allí viene la lluvia de mitos que tiene empapadas hasta la médula a las actuales madres. Estos mitos son la fuente que nutre sus prácticas, con las que se ha construido un modelo de alimentación que obvia el recurso natural más valioso, la leche humana y subutiliza los recursos familiares en la búsqueda de alimentos industrializados. Modelo que altera el crecimiento esperado, el  desarrollo  psicológico,  neurológico y social en la primera infancia. Los mitos y tabúes son los jinetes que cabalgan sobre la desnutrición crónica infantil.  Algunos de estos mitos son:

Mito 1. Mientras baja la leche, hay que alimentar con otra bebida.  FALSO: esto impide la succión al seno, que es lo que provoca la bajada de la leche. Quien aprende a succionar mamaderas,  imposible que agarre el pecho.  No es necesario preguntárselo a los ganaderos, sin duda le pegan el ternero a la vaca lo antes posible y también para poder ordeñarla.

 Mito 2 . La leche materna no se produce  lo suficiente, o es muy aguada (chirrre),  se queda con hambre, insatisfecho. FALSO: hay que amamantar seguidito en los primeros meses para poder estimular la producción de la leche, sin la interferencia de las pachas.  La leche materna es de muy fácil y rápida digestión.  Las madres creen que sustentan más las leches enteras,  que son de difícil digestión porque son para el ternero, que tiene 4 estómagos. La mujer que amamanta exclusivamente produce más de lo que su cría necesita. Las propiedades nutricionales de la leche materna son únicas para la especie humana, las fórmulas industriales (vaca o soya) sólo  intentan imitarlas.

 Mito 3. El atol es un gran alimento para los bebés. FALSO: sólo hay que preguntar a los ganaderos la razón por la cual no alimentan a los terneros de sus vacas con atoles.  Dicen que se les moriría el ternero,  ¿y un  bebé no se muere?

Mito 4.  Antes de los seis meses es necesaria  la introducción de fresquitos, agüita, comiditas. FALSO: la leche materna es suficiente en todos los aspectos para criar al ser humano durante los primeros seis meses de vida.  La introducción de otras bebidas o comidas disminuye la producción de leche, induce al destete precoz. Favorece todo tipo de infecciones, alergias y  otros, por lo tanto, conduce a la desnutrición crónica infantil.

En relación a la alimentación a partir de los seis meses de edad,  proceso que no ha de sustituir al pecho, sino que lo complementa. Que ha de ser gradualmente progresiva hasta llegar a ser la misma alimentación que come la familia a los doce meses de edad y a un destete total alrededor de los dos a tres años de edad.  Hay causas ocultas muy antiguas sobre el origen de mitos y tabúes que están propiciando  prácticas inadecuadas en esta etapa  Lo que es visible y evidente es que las presiones publicitarias más recientes han dado mucho prestigio a las leches de pote (o de bolsa) y a las comiditas industrializadas infantiles.  Que el personal  de salud se ha involucrado como agente promotor de ellas.  Las madres más pobres intentan asegurar a sus bebés lo que ellas asumen que comen los hijos de las clases pudientes.    He aquí algunos mitos y tabúes:

Mito 1: La sopa de frijoles del primer hervor previene o cura la anemia. FALSO: la sopa del frijol no contiene hierro, ni proteínas, sólo un colorante, tanino, que interfiere con la absorción del hierro por el intestino. Todos los nutrientes están en el propio grano del frijol.

Mito 2. Las sopas de cualquier carne o las sustancias de las mismas son alimentos especiales para bebés. FALSO: el principal nutriente de las carnes, las proteínas,  no pasan a las sopas, porque al cocerlas no se disuelven en el agua. Esto impide que las y los tiernos empiecen a comer carnes de una consistencia tal que estimule la masticación, la dentición y una buena nutrición. La industria se ha aprovechado de este mito para  vender las sopas de sobre, que contienen pollo solamente en el empaque, en el interior sólo hay tallarines (almidón) y  saborizantes.  Con lo que gastan las madres semanalmente en productos empacados a base de harinas como galletas comerciales, harinas molidas (cereal de arroz, trigo y miel, cinco cereales, etc), sopas de sobre, leches industrializadas, podrían comprar una libra de carne molida sólo para alimentar a su infante mayor de seis meses y garantizarla durante una semana si la cocinan y la almacenan congelada.  Si fuera cierto el mito de la sopa, el papá se tomaría toda la sopa, sin tortilla, ni yuca, ni carne, quedaría satisfecho sólo con el líquido, el resto lo botarían, porque ya sólo sería el bagazo. Si las y los bebés no aprenden a masticar y a tragar las carnes (pollo o res) antes de los 8 a 9 meses de edad, cuando llegan al año  de edad y las madres les ofrecen los pedazos de carne entera, la chupan y la tiran al suelo, el perrito de la casa se alimenta mejor.

Tabú 1.  El frijol da diarrea, o la caspa del  frijol es dañina, por ello les dan sólo la sopa, o los cuelan  o les den  el gallo pinto sin frijol. FALSO el frijol, junto con la soya, es la mejor fuente vegetal de proteínas y de hierro.  Se ha de introducir en la alimentación diaria desde los seis meses de edad, sin colar, sólo machacados y ya enteros, a los doce meses o antes. Propicia hábitos saludables de alimentación para toda la  vida.

Tabú 2. El huevo da enfermedades como albúmina, colesterol y otras innombrables. FALSO: el huevo de gallina, después de la leche materna, es el alimento modelo que ha sido tomado como referencia para medir la calidad de las proteínas de los alimentos de todas las especies vegetales y animales. Es de fácil masticación y digestión. Con lo que una madre gasta semanalmente  en  sopas de sobre y purés de frutas envasados para su bebe, tiene suficientes reales  para dejar de engañarle el hambre con harinas y garantizar un huevo diario para toda la semana, especialmente si no le dio carne.  Los alimentos de origen animal  complementarios a la leche materna son fundamentales para prevenir la desnutrición crónica infantil durante el proceso del destete, que va de los seis meses a los un mil días de edad.

Petronila Terán MD, MSc. Managua, 3 de enero 2012

Mitos y Tabúes Transformados en Ciencia

Es asombroso y muy alarmante que científicos de la salud de nuestro país continuemos reforzando los mitos y tabúes alimentarios de nuestra población. Esto profundiza la desinformación y fomenta los hábitos  inapropiados de alimentación.
Además de la inseguridad alimentaria (bajos ingresos y productividad, cosechas perdidas y otros agravantes).  Donde alimentos cultivados en el patio, en el huerto y en la parcela son a veces menospreciados y hasta vendidos para comprar otros con inferior calidad nutricional que los tradicionales.

Así es que,  vendemos los mangos (ricos en vitaminas A y C) para comprar bebidas de cola (agua de azúcar) para dárselas a los enfermos que requieren mayor cantidad de estas vitaminas para recuperarse.

De los treinta y dos alimentos recomendados de nuestra canasta básica once han dejado de consumirse y en cambio, las bebidas gaseosas ya forman parte del patrón alimentario nicaragüense. Cada cien kcalorías producidas por la leche (entera sin pasteurizar) cuestan seis centavos de Dólar, las cien kcalorías producidas por la gaseosa cuestan catorce centavos de  Dólar, o sea, más del doble que las de leche de  vaca. Según el Ministro del Magfor por cada cien litros de gaseosas que bebemos, sólo nos tomamos ocho litros de leche.  Así promovemos la anemia y la obesidad, también derrochamos el dinero.

Médicos de nuestros hospitales generales (HEODRA, por ejemplo) con diversas especialidades (ortopedistas, pediatras, etc) cuando atienden a la niñez o a personas adultas con daños por quemaduras, fracturas o heridas les recomiendan suprimir el huevo de su alimentación, so pena de sufrir graves complicaciones.

Hablamos de mensajes dirigidos a población de escasos recursos, rural, cuya única fuente de proteína animal puede ser el huevo. O sea que el personal de salud ha asimilado los tabúes de la población como verdades, y sin un análisis, ni comprobación científica,  los está devolviendo como verdades a los consumidores pobres.

Y viceversa, la población está aprehendiendo los mitos creados por el personal de salud sobre productos que fueron introducidos en los últimos años por la industria transnacional con grandes campañas publicitarias.  Es el caso de PediaSure, una fórmula cuya proteína es obtenida del suero de la leche de vaca, cuya grasa es obtenida de la soya y le ha sido quitado el azúcar natural que contenía esta leche de vaca para sustituirla por azúcar de caña.  O sea, es un tipo de leche sin lactosa, indicada para personas con intolerancia a la lactosa, nada más.  No posee ninguna cualidad especial para curar a personas desnutridas, con daño cerebral ni otras enfermedades.  A diario vemos en la TV, madres pobres solicitando ayuda para comprar este producto enlatado, recetado por pediatras y nutricionistas como un elemento mágico que cura todos los males de la niñez. Esto trae graves consecuencias económicas, culturales, nutricionales y hasta medioambientales a un país como el nuestro, el segundo más pobre del continente.

El personal de salud formado en nuestras universidades está actuando más como un robot que como un científico.  Hay un vacío en su formación académica que no le permite analizar objetivamente cada producto nuevo que le lleva el visitador médico.  Sería oportuno que las escuelas formadoras de recursos humanos en salud y nutrición, enseñen a sus estudiantes los mitos y tabúes perjudiciales para que, con bases científicas, la/os futura/os técnica/os y profesionales sean capaces de desvirturarlos y convertirlos en mensajes verdaderos que fomenten prácticas mejoradas de alimentación.

Médicos y nutricionistas deberíamos ser capaces de analizar la composición y calidad de cada nuevo producto de la industria. De utilizar la información científica. De poder descubrir la publicidad engañosa dirigida especialmente a países subdesarrollados. Si  médicos y nutricionistas seguimos actuando como subdesarrollados, continuaremos siendo tratados como personal de salud subdesarrollado. Dejemos de crear mitos y de transmitirlos. Desvirtuemos los tabúes. Apliquemos el conocimiento científico a nuestra realidad.

*Pediatra, Máster en Nutrición y Seguridad Alimentaria.